sábado, 26 de abril de 2014

DARSE CUENTA


 

Te la pasas pintando y yo aquí mirándote, vos ni cuenta te das que he llegado. Manchas, solo veo manchas en ese lienzo y a veces frutas y verduras, como ahora, que estas con la manzanita, la retocas, la miras, la adoras. Vos y la manzanita y yo tengo hambre
-¿Qué hay de comer?
-En la heladera esta la comida ¡calentála!.
 
 Y yo te hago caso y me siento a comer solo, como un perro, va, ni un perro come solo, como el estúpido que soy que te mira mientras me llevo el primer bocado a   la boca viendo como seguís retocando la maldita manzana, lo único que me falta que me hayas dejado de postre la misma fruta que te separa de mi como tantas otras.
Me pregunto porque te casaste conmigo y no con un pintor, si al final somos tan diferentes, o porque yo no me elegí otra, pero ya está, ahora que le voy hacer.
 
 Tendré que esperar el fin de semana,  que vengan tus amistades, todas de la misma calaña, digo así porque no soporto a ninguna, siempre hablan de lo mismo y yo quedo pintado como un cuadro, en eso me convertiste ¡en una pintura muerta! o quizás fui yo el que lo permitió, pero ahora que le voy hacer.
Algo tengo que decir
 
 –¡Lindo día hoy!- digo a lo que me respondes.
-¡Silencio! estoy inspirada.- Entonces me colma la paciencia y te digo.
-¡Nena!… ¿porque no te casaste con otro si tanto te molesto?
 
-¡No sé qué te molesta que pinte ahora!- me decís
- ¡Podrías darme un poco de bola no te parece!
 
-  ¡Me queres decir que te pasa! estas molesto hoy
-¡Hoy y siempre! esto no es de ahora, estoy juntando, juntando y ya no aguanto más, estoy viviendo con un loca que pinta cuadros ¿Sabes lo que podes hacer? quedate con el lienzo, el pincel, las pinturitas, me voy, así, ¡No te molesto más!
 
Junto todas mis cosas, y nada, creí que vendrías, me armarías un escándalo, tenes otra, me pusiste el cuerno, no nada, esta mujer no existe, sos más fría que un tempano, camino hacia la puerta y seguís pintando, entonces te digo.
-¡Me estoy yendo!
 
-Mira bien lo que haces, otra como yo no vas a encontrar
-¡NOO Dios me libre! De encontrar otra igual, sabes que, ahora que te miro bien, como no me fui antes, no entiendo como llegue hasta acá, quedate con la casa, el auto, los muebles, todo ¡Pero a mí! No me ves más.
 
-No decís nada, seguís pintando, camino hacia la puerta, me detengo, te miro, todo sigue igual, ya esta, salgo a la calle y camino, tengo un nudo en la garganta, que estúpido fui, nunca me quisiste.
 
 CAPITULO 2
Un año después.
 
Sigo comiendo solo, pero al menos mejor así y no mal acompañado, por lo menos tú indiferencia no me lastima.
 
Que habrá sido de vos, no supe mas, que estarás haciendo… y pintando que otra cosa, no me buscaste, no me pediste plata, nada, como si yo nunca hubiera existido, a lo mejor lo soñé y jamás estuvimos juntos.
 
Los primeros tiempos fueron difíciles, el psicólogo me dijo que era el chico de los mandados, vos una vividora y para finalizar yo un pelotudo.
Nunca más volví al psicólogo.
 
Para semana santa fui a misa, el sacerdote lavaba los pies, igual que Jesús a sus discípulos, igual que yo te lavé los pies a vos y a toda tu familia, no te hice faltar nada, trabajaba todo el día, y lo que querías lo tenias, recuerdo cuando me fundiste, si no te complacía había que aguantarte, cuando andaba con lo justo y se te antojaron aquellos zapatos caros, tuve que salir a pedir prestado.
 
Después cuando andaba mejor vino el viaje a Europa porque tenías que ir a una exposición, no es que tenga nada en contra del arte, sin embargo me endeude y fuiste a Paris, trabajaba doble turno para pagar el crédito.
 
Nunca te conformabas con nada, siempre me sorprendías con un capricho. Pero yo no soy Jesús, no se le puede lavar los pies a cualquiera, cuando andaba mal le pedí plata a tu mamá y como no tenia para pagarle, me puso a lijarle las sillas porque de alguna manera se las tenía que cobrar.
 
Pero me las desquite porque cuando me encontré a la gorda caminando con su bebe en brazos, porque mi suegra siguió teniendo hijos, yo andaba en mi auto, ya mi situación había mejorado, entonces me hizo el tiro de que la llevara unas cuadras, y yo me hice el sonso, total el bebe no le pasaba nada, si iba en brazos, camina gorda dije y así me las cobre.
 
Me quede con ganas de romperte algún cuadro, el pincel, desparramarte las pinturas por todos lados, hubiera estado bueno verte sufrir, pero no se me ocurrió.
Haberte hecho sufrir un rato, aunque me hubieras odiado después, total no se cual hubiera sido la diferencia si ni me registrabas, al menos así hubieras tenido algún tipo de sentimiento hacia mí.
 
No encuentro la respuesta en ningún lado, fui a hablar con el cura, el cual me dijo que hay que perdonar, pero perdonar que si no me hicieron nada, ni siquiera eso, ni me buscan.
Como le conté lo que le había hecho a mi suegra, me dijo –debiste haberla llevado, no es así como se comporta un cristiano, seguramente ella se habría dado cuenta tu don de gente.
-
Pero padre, si mi suegra siempre se rio porque yo era un pelele al lado de su hija, que me está diciendo.
 
También menciono que estamos casados por iglesia hasta que la muerte nos separe, que hay que estar juntos en las buenas y en las malas, que hay que comprender, a lo que yo le conteste,
 
-Ese es el punto yo estuve en todo momento, comprendí hasta darme cuenta que no existía para ella, y en cuanto a lo otro yo no voy a morir así, ignorado, tengo derecho a una vida sana.
 
Siguió con su sermón, lo deje hablando solo, no es que sea un maleducado pero hay cosas que me superan.
 
Terminé otra vez en el psicólogo, a otro porque el anterior nunca más, me dijo este, que yo generé esta situación, por metido, si, porque siempre quiero solucionarle los problemas a los demás, que soy omnipotente, que quiero tener todo  bajo control, entonces yo le conteste  -¡Pero si me tenia cagando! a lo que él me contesto –Entonces usted no sabe decir que no, usted tiene el si fácil, usted siente culpa si no puede dar lo que le piden, es una mescla de todo  –¡Entonces quien mierda soy! - le dije y me fui dando un portazo.
 
Eso es lo que me pasa, en este año no me puedo encontrar, no sé quien soy, ni siquiera sé si te quiero, me duele lo que paso, me siento humillado, quizás sea eso.
 
 CAPITULO TRES
He decidido mirar a mi alrededor, quizás encuentre alguna respuesta, me siento en la plaza, miro los pajaritos, los perritos, los niñitos, no hay nada, todo en perfecto equilibrio, todo normal, entonces… ¡Yo soy un desequilibrado! ese debe ser el problema.
 
Voy al supermercado, en la fila que hacemos para pasar por la caja, un señor y su esposa, el canasto repleto, lo tiene que pagar el, seguro, ella empieza a mirar el canasto y gritándole le dice
 
-¡Pero miraa!  ¡Para que compraste esto, no te dije que esto noooo!  a lo que él le contesta
-
Bueno, no me di cuenta.
 
¡Ah noo!,loca, igual, igual que vos, pobre tipo, y seguramente la va a aguantar toda la vida, sí, eso es, la convivencia, cuando te encontraste con alguien que te tomo el tiempo, fuiste.
 
Al menos yo me fui, zafé, no voy a llegar como este hombre a su edad a que la mujer lo trapee, estas bien o no estás, solo, pero con la frente bien alta.
 
Tiempo después estaba comprando pasajes para irme a una playa de Brasil, quiero conocer el mar, aunque estoy solo, pero alguien voy a encontrar con quien hablar, siempre en los viajes la gente se brinda.
 
Salgo de la agencia y te veo, la vida nos encontró nuevamente,¡ qué momento! estás allí frente a mí, siempre creí que volverte a ver seria caótico, pero no, no siento nada, ni siquiera sorpresa, tu mirada es la de una mujer triste, no es la misma que deje aquel día.
 
-¿Como estas? me decís – la primera vez que me preguntas  como estoy.
-Bien y vos ¿seguís pintando? – se lo tenía que decir lo tenía bien guardado.
-No, no ya no
-Que te paso ¿se te termino la inspiración?
-No no es eso, he estado enferma, y ya no se puede, mis amigos ya no están, se que estuve mal con vos, no te pido que vuelvas, es más, mi familia te busco para que te hicieras cargo, pero no te encontró, donde te metiste.
-¡Qué raro! porque esta ciudad es bien chica, todo se encuentra. Mira, te deseo lo mejor, sabes nosotros éramos diferentes, eso fue, y yo no lo podía aceptar, ni yo te puedo cambiar a vos ni vos a mí, uno es como es, ya está.
-Pero ¿ me vas a ayudar? Necesito plata.
 
Estuve a punto de preguntarte de que estabas enferma, cuánto dinero necesitabas, pero algo me impulso a salir de allí casi corriendo, no quería caer nuevamente en tus manipulaciones.
 
No quería caer en mi debilidad de solucionarles los problemas a los demás, de hacerme cargo de todo y de todos, de sentir culpa si no lograba verte bien, como si yo tuviera toda la responsabilidad de cambiar el mundo.
 
Hay un límite entre lo que son nuestras responsabilidades y nuestros derechos a ser respetados, se puede ayudar y después seguir nuestro camino, sin que nada nos lastime.Oh pero si ya estoy hablando como mi psicólogo.
 
Viaje, regresé, fui feliz, tuve una buena vida, supe de vos que tenias depresión, no estabas tan mal, al menos quería saber de qué se trataba tu enfermedad por si las moscas y ayudarte de lejos si fuera necesario, pero no hiso falta, tenías que salir a trabajar, ese era tu problema, y no te gustaba, nunca lo habías hecho, lo que necesitabas era un idiota a quien manipular para estar bien, y no encontrastes a nadie, ni siquiera a mí.

fin


Estela caruso jaeltete

Es ficcion

7 comentarios:

  1. Grandioso, me encantó esta entrada.

    Hay un límite entre lo que son nuestras responsabilidades y nuestros derechos a ser respetados, se puede ayudar y después seguir nuestro camino, sin que nada nos lastime

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  2. Poco a poco se van poniendo patéticas las relaciones... y uno no se da cuenta, se hace normal y cuando querés acordar el nivel de agresividad verbal ya es tremendo...

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    1. Gracias por el comentario y con respeto a la historia, el respeto ante todo. Un abrazo.

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  3. Me gustó mucho y lo compartí en facebook
    Felicitaciones

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  4. Muy interesante relato, y muy bien logrado. Lo compartí en mi facebook
    Felicitaciones

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